Cuando me cansé de la ansiedad y de no querer salir de la cama decidí romper con todo y comprarme un billete de avión. Al leer las condiciones ponía que no incluía viaje de regreso, así que ahora me encuentro en Albania con media vida a cuestas repartida en 3 maletas y un millón de ganas por hacer realidad mi sueño; Trabajar por y para mí.